jueves, 9 de mayo de 2013

Enseñanza Creativa


Recopilando algunas de las ideas aprendidas a lo largo de este primer curso, ahora que se acerca el final, he intentado resumir los pasos necesarios para conseguir enseñar de manera creativa y utilizar de la forma más efectiva posible la clase:
  • Analizar si estamos siendo unos maestros creativos. Primero necesitamos despertar nuestra propia creatividad, sólo así la proyectaremos hacia los alumnos. Debemos conocer la naturaleza de nuestra asignatura y cómo podemos darle un toque innovador.
  • Tener en cuenta lo que los alumnos necesitan. Debemos tener conciencia del nivel de enseñanza en el que están y la cantidad de información que pueden procesar.
  • Estudiar a los alumnos. Recordar sus nombres, conocer sus aspiraciones,….  Hablar con ellos sobre sus gustos y también sobre lo que les desagrada. Analizar el carácter de cada alumno para poder ayudarlos, hacerles sentir cómodos y seguros al mismo tiempo.
  • Variar e intercalar las herramientas didácticas. Utilizar actividades dinámicas para mantener su atención, organizar juegos para motivarlos, relacionar actividades que a ellos les gustan con los contenidos,…
  • Cambiar el escenario. No dejar que el ambiente de clase sea siempre el mismo; cambiar de lugar las mesas y las sillas de vez en cuando; y también la disposición de los alumnos, formando grupos que se vayan modificando para que todos los alumnos se relacionen entre sí.
  • Ser flexibles. Ser capaces de enfrentarse constructivamente con hechos imprevistos, con cambios de última hora en programas y planes, y con nuevas situaciones que se originan en la realización de las actividades. Ser espontáneos, capaces de reaccionar rápidamente y con confianza ante los acontecimientos.
  • No limitar los resultados. Dejar libertad a los alumnos para desarrollarse hasta el máximo y guiarles en este desarrollo. Motivarlos a llegar más lejos y felicitarlos cuando logren avances.
La educación creativa responde a los nuevos modelos de enseñanza centrados en el alumno. La preparación para el trabajo autónomo, el aprendizaje de habilidades cognitivas, la adaptación a situaciones nuevas y desconocidas, el desarrollo del espíritu emprendedor y la capacidad creativa, la diversificación en las formas de aprender y de enseñar, surgen como demandas de una formación innovadora. 

El interés por la creatividad responde a las nuevas demandas por generar cambios en los procesos formativos en todos los niveles educativos, ante escenarios generados por las nuevas tecnologías de la información, el acelerado avance de la ciencia, la globalización e internalización de las instituciones y las problemáticas sociales.

La creatividad es hoy en día parte de nuestra existencia, es un desafío a la manifestación de la libertad y del poder de la independencia de la mente humana.
El aprendizaje creativo exige compromiso activo, motivación, esfuerzo, implicación para lograr como resultado un cambio en la comprensión, ampliar las capacidades humanas y percibir relaciones significativas entre la nueva información y el conocimiento previo del alumno.

El maestro de la enseñanza creativa se caracteriza por:
Respetar el derecho de sus estudiantes a crecer y desarrollarse personal y psicológicamente, a equivocarse y a que sus errores se conviertan en aprendizaje.
- Facilitar la autonomía del alumno, su participación y la expresión de su creatividad.
-  Pensar y enseñar creativamente.
-  Premiar los esfuerzos creativos.

Todos los estudiantes poseen un potencial creativo, que lo podrán desarrollar si se les proporcionan actividades que despierten su interés y si se les permite investigar y explorar. La experimentación les llevará a utilizar su imaginación para buscar miles de respuestas –unas correctas, otras incorrectas- utilizando al final del proceso la respuesta que considere indicada.

Educar en la creatividad es educar para el cambio y formar personas ricas en originalidad, flexibilidad, visión futura, iniciativa, confianza, personas listas para afrontar los obstáculos y problemas que se les van presentando en su vida escolar y cotidiana, además de ofrecerles herramientas para la innovación.


domingo, 5 de mayo de 2013

AULAS FELICES

Durante este largo puente de Mayo que hoy termina, he estado preparando esta entrada para el Blog acerca de la Psicología Positiva, porque me parecía muy interesante. Además, al llegar de vacaciones he visto que el profe termina la asignatura con el mismo tema. Así que os lo pongo, creo que puede servir como pequeño resumen. 

LA PSICOLOGÍA POSITIVA
La Psicología Positiva surgió en Estados Unidos, a finales de la década de los noventa, como respuesta a una visión “reparadora” de la psicología. Impulsada inicialmente por Martin Seligman, la psicología positiva es un movimiento que, frente a la evidencia de que la Psicología se ha centrado preferentemente en los aspectos patológicos de la persona y en aportar soluciones a los mismos, propone una nueva  investigación y promoción de los aspectos positivos en el ser humano.
Seligman y Csikszentmihalyi (2000) explicaban que “el propósito de la Psicología Positiva consiste en comenzar a catalizar un cambio en el foco de la Psicología, superando la preocupación única en reparar las peores cosas de la vida, en pos de la construcción de cualidades positivas“.





APLICACIONES DE LA PSICOLOGÍA POSITIVA A LA EDUCACIÓN
¿Cómo se pueden llevar a las aulas los principios de la Psicología Positiva ?… ¿Cómo se puede poner en práctica y por qué es necesario?…
La primera idea clave de la Psicología Positiva es su propósito para:
CONSTRUIR LA BASE DE UNA CIENCIA DE LA FELICIDAD.
La aplicación educativa de la Psicología Positiva permite fijar como primer objetivo educativo:
Capacitar a los niños y jóvenes para desplegar al máximo sus aspectos positivos, sus fortalezas personales, y potenciar su bienestar  presente y futuro (Arguís Rey, Bolsas, Hernández, Salvador, 2010: 7)
Con frecuencia en los Proyectos Educativos o en las Programaciones Didácticas, se centra la atención en la consecución de los objetivos de aprendizaje. A pesar de que con la L.O.E. se introdujeron dentro de los objetivos educativos que debe alcanzar el alumno, no sólo los conceptos, sino también los procedimientos y las actitudes, y de igual modo, las competencias básicas incluyeron el desarrollo de habilidades y capacidades, que no sólo pertenecían a la esfera cognitiva sino también a la educación emocional (como son la competencia para aprender a aprender o la Autonomía e Iniciativa personal), el cambio no ha tenido lugar realmente. Nos encontramos que todavía priman, en la tarea diaria de muchos docentes, las metas y objetivos exclusivamente “académicos”. Se confía en que los alumnos, comprometiéndose a un proceso de aprendizaje basado en el desarrollo de sus conocimientos, destrezas y actitudes, algún día conseguirán alcanzar el trabajo que les gusta, el futuro que anhelan…en definitiva, en el futuro encontrarán la felicidad. Ese futuro: “ser felices” se cree que vendrá como consecuencia de su paso por la escuela…,pero:
¿Qué pasa hoy? ¿Realmente los maestros ayudan a los alumnos a ser felices hoy? ¿Lo contemplan como uno de los objetivos del centro, objetivo de área o de curso?
Algunos de los programas educativos que se están iniciando actualmente, basados en la aplicación de la Psicología Positiva a la educación, nos dan la respuesta. Por ejemplo el programa: AULAS FELICES.
Aulas Felices es un programa de intervención educativa diseñado dentro del marco conceptual de la Psicología Positiva. Se trata de un programa que ayuda a potenciar el desarrollo personal y social de los alumnos, que se estructura adecuándose a los programas de Acción Tutorial, Educación en Valores y las Competencias Básicas (por tanto implica a toda la Comunidad Educativa y se integra de modo transversal en el Proyecto Curricular) y que tiene como núcleo central el desarrollo de dos conceptos de especial relevancia en la Psicología Positiva:
LA ATENCIÓN PLENA (mindfullness)
LA EDUCACIÓN DE LAS 24 FORTALEZAS PERSONALES
Los autores: Arguís Rey, Bolsas, Hernández y Salvador, explican:
“La felicidad de nuestros alumnos puede ser un objetivo a alcanzar en el futuro. Pero, mediante las propuestas educativas que ofrecemos, puede convertirse en una meta a alcanzar también en el día a día, haciendo del aprendizaje y de la etapa de escolarización un período donde, a la vez que disfrutamos, aprendemos a ser felices en el aquí y ahora, sin descuidar por ello la importancia del pasado y el futuro” (2010. 11).

Os dejo el enlace para descargar el libro en el que los anteriores autores explican este programa fundamentado en la psicología positiva y que fue  una iniciativa pionera en España. No ha sido publicado pero se puede conseguir por internet, ya que el deseo de los autores es permitir su libre difusión y reproducción.  Aulas Felices (Equipo SATI)


martes, 30 de abril de 2013

POR 4 ESQUINITAS DE NADA

La diversidad es un hecho, una realidad, en la escuela, en la vida…. Todos somos diferentes.

La integración de niños diferentes o niños con necesidades educativas especiales, no sólo es beneficiosa para ellos, sino que mejora la calidad educativa. Ya que éstos, al crearse espacios de aprendizajes mutuos, podrán prepararse más eficazmente para interactuar luego en el ámbito laboral. La escuela capaz de atender la diversidad, es la escuela capaz de atender la realidad de su alumnado, es la escuela que responde adecuadamente a las diversas necesidades y capacidades de sus alumnos y los ayuda, por tanto, a progresar.

Una escuela inclusiva no se refiere sólo a los niños tradicionalmente etiquetados con discapacidades, sino que apunta a un grupo mucho mayor, el formado por niños que por diferentes razones tienen dificultades para aprender y que frecuentemente abandonan la escuela porque sus necesidades educacionales no son identificadas ni satisfechas. 

Atender la diversidad escolar supone valorar y acoger a cada alumno por ser quien es, sin ningún tipo de discriminación por razón de sexo, procedencia, raza, nivel social, sobredotación o discapacidad. Una educación de calidad, es aquella que ayuda a progresar en aprendizaje y actitud a cada individuo y ello requiere la adaptación de currículos, metodologías didácticas, materiales y recursos para las necesidades y capacidades diversas de los alumnos. Este es el camino hacia una educación equitativa y de calidad.

Hay que aprender a mirar a las personas en la medida de sus capacidades, potencialidades y diferencias, antes que sus carencias y limitaciones.
Os dejo este vídeo, a ver qué os parece....

 

domingo, 28 de abril de 2013

APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO DENTRO DEL AULA


Los nuevos conocimientos se incorporan en la estructura cognitiva del alumno, esto se logra gracias a un esfuerzo consciente del alumno por relacionar los nuevos conocimientos con sus conocimientos previos.
Esto es producto de una implicación afectiva del alumno, es decir, el alumno quiere aprender aquello que se le presenta porque lo considera valioso. Ahora la pregunta es: ¿Qué situaciones favorecen este "querer aprender" dentro del aula de clases?

De verdad considero que el trabajo del docente es complicado pues, pondré un breve ejemplo: si se le pregunta a un estudiante qué le gusta hacer, sus respuestas serán cosas como: escuchar música, salir con amigos, bailar, ir al cine, practicar algún deporte, en fin, cosas que les divierten, y si nos damos cuenta, ninguna de esas actividades se relaciona con el asistir a clases, pues para un joven estudiante, el pensar en escuela es pensar en trabajos, prácticas y estrés, mucho estrés.

Es aquí donde el docente se encuentra con su primera barrera: el alumno no siente placer al asistir a clases, al contrario, el asistir a clases es una obligación, y al no sentir placer, el alumno se predispone a no querer esforzarse por encontrarle significado a los temas que se ven en clase, entonces: ¿cómo lograr que el alumno encuentre valiosa cierta información cuando se tiene una predisposición negativa a la clase?

El trabajo del docente se convierte pues en:

1.- Proporcionar información relevante y productiva para los alumnos.
2.- Presentar esa información de forma atractiva para que los mismos alumnos logren encontrar valor a lo que se les presenta.


Aquí es cuando la producción de materiales didácticos (incluyendo los medios audiovisuales) se convierten en el mejor amigo del docente, pues le ayudarán a crear un ambiente atractivo para los alumnos. 
La producción de material didáctico permite acercar al alumno la información que se desea que aprenda. Ese hecho ayuda al mismo alumno a encontrarle el valor y significado al conocimiento adquirido.
Este sentimiento por parte del alumnado es vital, ya que el ser humano tiene la disposición de aprender de verdad sólo aquello a lo que le encuentra sentido o lógica. El ser humano tiende a rechazar aquello a lo que no le encuentra sentido. El único auténtico aprendizaje es el aprendizaje significativo, el aprendizaje con sentido. Cualquier otro aprendizaje será puramente mecánico, memorístico, coyuntural: aprendizaje para aprobar un examen, para superar la materia, etc.

jueves, 18 de abril de 2013

Aprender o Ser Enseñado

Hasta los años 70 del siglo pasado, “Yo enseño: tú aprendes”, era el paradigma básico de la educación. Pero esto ha significado manipulación de conducta. Y no realización, desarrollo y crecimiento personal. Pues el conocimiento no se transmite, se comparte, siempre que la comunicación llegue a darse en un plano de igualdad. Porque comunicar es compartir un mismo lenguaje de palabras, sentimiento y pensamiento.
Más de 40 años después, ya sabemos que la enseñanza no garantiza el aprendizaje y que, incluso a veces, lo limita.
Algunos docentes son exageradamente autoritarios…
Otros solo repiten lo escrito en los libros…
Y otros intentan hacer algo aunque estén totalmente confundidos…
Y así, cada docente hace lo que sabe, lo que puede, o lo que quiere…

La educación conductista es demasiado limitadora por la memorización y el mecanicismo. Como el aprendizaje de las tablas de multiplicar, el aprendizaje de las reglas ortográficas…

Hay una frase que identifica a Ausubel como un precursor del congnoscitivismo: “valora lo que un estudiante ya sabe y actúa en consecuencia”. Con esto propone que todo aprendizaje debe partir de un conocimiento previo. En la actualidad el aprendizaje ya no se sustenta en un modelo, porque depende de múltiples factores. Y no se da del mismo modo, ni en las mismas condiciones, ni en el mismo grado, en dos o más personas. Porque el aprendizaje es una experiencia múltiple y singular.

Sin embargo, todos los aprendizajes son producto de la percepción y del pensamiento asociativo y se memorizan primero para luego ser recuperados, por ejemplo, en un examen, o en la vida laboral, o en las relaciones interpersonales.

Lo que hace complejo el aprendizaje son las diferentes maneras de  interiorizar la imagen o el concepto. A través de los canales visual, auditivo, sensorial… De modo que hay aprendizajes que se sustentan en la percepción visual, otros en la percepción auditiva, y otros en la percepción sensorial y en la psicomotricidad. Aunque, generalmente, aprendemos por los tres canales, también es cierto que preferentemente usamos uno de ellos. El aprendizaje es, más bien, algo que se construye entre lo que se ve, lo que se escucha y lo que se piensa.

La psicología cultural determina la disposición de aprender o ser enseñado. Pone el énfasis en el contexto familiar, es decir, que éste facilita o limita el proceso de aprender. El resultado es que el mundo social está construido por todos, e interactuando entre todos construimos también el mundo del conocimiento.

Piaget y Vigotsky definen de diferente manera el contexto en que se da el aprendizaje.
        Piaget lo ubica en la realidad natural y artificial del niño; y lo sustenta en los esquemas circulares primarios, que definen el estilo de aprendizaje futuro.
     Vigotsky lo sitúa en el mundo social y cultural y define la zona de desarrollo próximo como resultado de la cercanía afectiva y la confianza que genera el ambiente.

Y entonces, el aprendizaje ya no es algo que se recibe o se adquiere de la enseñanza, sino una construcción social en la que intervienen los demás, incluido el maestro, pero no como figura administradora. Porque hay dos formas de aprendizaje: el inducido y el que asumimos nosotros emocionalmente.

Como conclusión podemos decir que el aprendizaje significativo se construye a partir de una negociación social, es decir, que el individuo aprende sólo aquello que le es útil para la construcción de su propia identidad. Y esto le lleva a crear una visión del éxito para sí mismo, y para la comunidad.

viernes, 5 de abril de 2013

SI HAY UN APRENDIZAJE INVISIBLE, ¿HAY TAMBIÉN UNA ENSEÑANZA INVISIBLE?


Para mí aprendizaje invisible:


  • son los conocimientos adquiridos por medio de las experiencias personales, que no pueden medirse, que no pueden observarse (de ahí lo de invisibles) pero que existen, que están ahí y que tienen un papel fundamental en el proceso de aprendizaje continuo y que nos ayudan a aprender a aprender.
  • son habilidades de aprendizaje que no se enseñan en nuestro sistema educativo y que ya son necesarias en la sociedad actual, basadas en la innovación, el aprendizaje continuo y en cómo promover el pensamiento crítico frente a la forma de educación actual.

  • es saltar los límites de la educación formal, pensar en compartir y colaborar pensando en un aprendizaje continuo.


Para mí enseñanza invisible:

  • es el contacto diario con los niños  y los padres, en el colegio,  escuela, instituto.
  • es sobrevivir en una burocracia   que ahoga, con autoridades que limitan la creatividad e innovación docente, en días agotadores de correcciones y pruebas, en medio de las críticas de un sistema que no valora su labor y tampoco reconoce su trabajo.
  • es reinventarse, buscar nuevas estrategias de  enseñanza-aprendizaje, juegos creativos, redes sociales…
  •  es construir puentes entre la educación y la tecnología.
  •  es utilizar sistemas de evaluación que estimulen la posibilidad de desarrollar nuevos aprendizajes.

viernes, 15 de marzo de 2013

El Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, hasta tal punto que el cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas... ¡¡¡ la planta crece más de 30 metros ¡¡¡ ¿Tardó solo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que se mantienen de forma perseverante y coherente, y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), debemos recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -mientras no bajemos los brazos - ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperábamos, sí está sucediendo algo: ESTAMOS CRECIENDO. 


Esto, me parece a mí, es lo mismo que ocurre con la EDUCACIÓN. No podemos tener prisa en ver los resultados de los cambios que se llevan a cabo, éstos sólo se aprecian a largo plazo. Por ejemplo: si se implantan cambios en la etapa de educación primaria, veremos si son beneficiosos o no, o si necesitan alguna modificación al finalizar todo el periodo. El cambio sólo es posible si le damos tiempo. El sistema educativo ha sufrido transformaciones provocadas por los cambios sociales y principalmente por las innovaciones tecnológicas, pero aun falta tiempo para que algunas de ellas echen raíces. Han sido cambios a nivel de institución o de organización pero en ocasiones no se ha dado tiempo a que esas modificaciones lleguen al aula, que es donde verdaderamente se ve el tipo de adaptaciones que necesitan para ser cambios positivos. Por eso plantear cambios en la educación es un desafío, debemos ser constantes, tener paciencia, comprometernos, esperar largo tiempo para ver los resultados…, pero merece la pena si todo es en beneficio del proceso de enseñanza-aprendizaje. Es como el bambú japonés: se siembra, se abona y se riega constantemente para que los resultados maduren y sean lo más robustos posible.